"Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos."
François de la Rochefoucauld."
"Que bonito vestido! Que envidia!” Inmediatamente y con una sonrisa "Pero de la buena!"
Una amiga me dijo: "No puedo ir a tu fiesta porque tengo compromiso. Luego me cuentas pa' que me de envidia." Acaso existe envidia de la buena? Y buscamos sentirla a propósito? De que me perdí?
Cuando me enteré de una ponencia titulada "Elimina los celos y la envidia de tu vida", pensé que podía sacarme de mi duda y fui a escucharla. Resultó ser una alegre joven budista irlandesa, Guen Sangden, quien dio la charla. Se alegró ver la sala repleta y nos contó haberse presentado antes para dar esta misma charla y no vinieron nadie mas que los organizadores del evento. Se rió y dijo: "Esto es entendible. Quien quiere admitir que siente celos y envidia?"
De pequeña estatura y con una tez muy clara, Guen explicó que todos buscamos lo mismo en la vida: La felicidad. Sin embargo no hacemos lo correcto para obtener esta felicidad.
Cuando otro obtiene lo que deseamos, como la popularidad, sentimos envidia. Y cuando nos sentimos desplazados por una tercera persona, sentimos celos. Ambos celos y envidia llevan a la misma sensación: Una espina clavada en el corazón.
La diferencia entre los celos y la envidia es unicamente la razón, el estado emocional es el mismo: sentir disgusto y resentimiento por la dicha de otro.
Cuando nos volvemos celosos o envidiosos nos encerramos dentro de nosotros mismos y nos volvemos incapaces de ver el punto de vista de la otra persona.
Todo se torna alrededor de nosotros, de nuestras limitaciones, fracasos y errores. Si la amiga se muda a una casa grande, pensamos “y por qué yo vivo en una pequeña?"
Si vemos que nuestro colega de trabajo logra una cartera muy extensa, pensamos “por qué no me tocó a mí, si yo tengo las mismas cualidades?" Al enfocarnos solamente en nosotros mismos, nos alejamos del tesoro mas valioso que tenemos: La paz emocional.
La paz emocional es el único ingrediente necesario para lograr la felicidad. Es ilusorio pensar que si conseguimos este viaje o coche que tanto anhelamos, entonces seremos realmente felices. La felicidad nos llega gracias a la paz. Cual es la verdadera función de los celos y la envida? Alejarnos justamente de esta felicidad. Mas deseamos lo que posee el otro, mas nos privamos de nuestra paz emocional.
La envidia es la perturbación mental mas absurda que existe. Es un auto sabotaje que nos hace sentir mal con nosotros mismos y además crea discordia con los otros.
Aunque hagamos nuestra mas bella sonrisa para esconder nuestro disgusto, estamos mandando vibraciones de coraje y así creamos una distancia. El de enfrente lo sentirá y no querrá mas compartir con nosotros.
Y como curarnos de este mal? Tiene remedio?
Si. De hecho hay una solución muy simple para deshacerse de esta horrenda espina. Ir al opuesto de los celos y la envidia: El regocijo. Pongámosnos en los zapatos del otro y alegrémosnos de su dicha. Compartamos su felicidad de corazón.
El regocijo es una de las virtudes mas fáciles de contactar. Solo se necesita sentir una alegría sincera por el otro. Siéntala de verdad, yéndose al espacio mental del otro. Al compartir su felicidad, la otra persona se sentirá aceptada y se hará una conexión muy positiva entre ambos.
Además, al sentir felicidad ajena, estaremos atrayendo una futura felicidad para nuestra propia vida. Es como una inversión en nuestra propia felicidad.
Y sabían que consiguiendo esta paz interior estaríamos contribuyendo a la paz mundial?
La paz mundial es un estado emocional en el cual todos sienten paz por dentro. Qué es lo que lleva a guerras, a pequeña o grandes escalas? La envidia y los celos.
Quieren ser felices y a la vez mejorar el mundo donde viven? Es fácil, solo se necesita practicar el cancelar los celos y la envidia de nuestros pensamientos y generar regocijo.
Así que a practicar!

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